jueves, 30 de diciembre de 2010

¿SOLIDARIDAD CON LOS CORRUPTOS?


Según la última encuesta elaborada por IMA Estudios de Marketing S.A.C. a nivel nacional, el 22.8% de peruanos votaría por Luis Castañeda Lossio. Este segundo lugar - detrás de Alejandro Toledo que tiene 27.3% de intención de voto según el mismo sondeo - es preocupante porque el líder de la agrupación política Solidaridad Nacional está demostrando unos niveles de corrupción que exceden cualquier límite imaginado por sus detractores. ¿Qué pasa con nuestros compatriotas? ¿han decidido practicar solidaridad con los corruptos o han desarrollado una necesidad de ser manipulados, engañados y finalmente estafados por sus autoridades?

Los cuestionamientos a la gestión de Castañeda hace tiempo dejaron de ser simples sospechas y se han convertido, gracias a la prensa independiente y a algunos grupos de ciudadanos vigilantes y conscientes de su papel fiscalizador, en realidades monumentales, imposibles de ocultar con declaraciones a medias o mutismos selectivos.

Desde la sobrevaloración de las obras relacionadas al Metropolitano (con presupuestos que pasaron de 18 a 30 millones de soles de un momento a otro sin explicación convincente ni aplicación práctica) hasta los últimos escándalos de Comunicore y los Hospitales de la Solidaridad, todo apunta a que Luis Castañeda Lossio no dio puntada sin hilo y que en estos dos períodos al frente del municipio limeño, aprovechó hasta la última de sus "obras" para generarse una inmensa fortuna. Y ahora pretende la Presidencia.

Recordemos primero el caso Comunicore: la Municipalidad de Lima debía 35 millones de soles a Relima, la empresa que le brindaba servicios de limpieza. En diciembre del 2005, la Municipalidad llega a un acuerdo con Relima para hacer un fraccionamiento de la deuda en 10 años. Pocos días después, aparece esta misteriosa empresa Comunicore y compra la deuda en 14.5 millones de soles. Acto seguido, durante la última semana de diciembre, la Municipalidad le paga a Comunicore el monto completo de la deuda, dejando un saldo de casi 22 millones de soles prácticamente en el aire, que fue cobrado sistemáticamente por diferentes personas en distintos distritos a través de cheques de gerencia y todos, según investigaciones de la Contraloría, iban a parar a cuentas cuyos titulares eran los altos dirigentes de Comunicore, algunos allegados directos de Luis Castañeda Lossio. Por ejemplo, José Luis Pinillos Broggi, esposo de Giuliana Belaúnde Lossio, sobrina de Castañeda.

Apenas se cerró el pago completo de la deuda, los "ejecutivos" y "directores" de Comunicore liquidaron la empresa y la transformaron en Esaróstica Contratistas Generales S.A., una empresa fantasma de rubro desconocido. Las primeras investigaciones dieron más sorpresas: los supuestos dueños y dirigentes de Esaróstica, eran personas humildes y sin educación formal, pobladores de Comas y otros distritos similares que ni siquiera sabían que sus nombres había sido registrados, en una alejada notaría de La Oroya, como representantes de esa misteriosa compañía. Uno de los domicilios legales consignados por los estafadores pertenecía a Miguel Garro, ex funcionario de Relima y también perteneciente al entorno amical de Castañeda Lossio.

Hoy el caso se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta debido a nuevas revelaciones que indican participación directa de Luis Castañeda Lossio en este negociado - la acusación de la Contraloría es por malversación, colusión desleal y delito contra la administración pública - además de indicios de que no solo canceló la deuda completa sino que entregó una cantidad mayor y que ninguna de estas transacciones cumplió con los impuestos que la ley exige en estos casos. Solo por esta historia ese 22.8% debería transformarse en una desaparición total de cualquier encuesta de intención de voto, a menos de medio año de las elecciones.

Con respecto a los Hospitales de la Solidaridad, punta de lanza de su gestión en cuanto a obras municipales, se están destapando una gran cantidad de secretos relacionados a estos policlínicos público-privados. Para empezar, no son realmente una obra municipal sino un tremendo negocio privado en el cual el principal beneficiado es otro de los amigos de Castañeda, el cirujano Luis Rubio Idrogo quien, desde su puesto como director de SISOL (Sistema Metropolitano de Solidaridad) registró a su nombre la denominación "Hospitales de la Solidaridad", razón por la cual el Municipio deberá pagarle al Dr. Rubio se desea que este programa de salud siga llamándose así.

Pero no solo es el tema del nombre de los hospitales el que está rodeado de irregularidades. Como no constituyen una empresa pública, los Hospitales de la Solidaridad, regentados por SISOL, la institución municipal dirigida por Rubio, no celebra ninguna clase de licitación para sus proveedores ni para la contratación del personal médico que atiende, ya sea en sus 13 locales fijos, ubicados en diversos distritos de la ciudad (Surquillo, Ate, la Victoria, San Juan de Lurigancho, entre otros) o en sus versiones "itinerantes", verdaderos hospitales de campaña que se instalan frente a parques, mercados y plazas sin medidas de salubridad, realizando atenciones elementales y sin la capacidad para hospitalizar ni operar en casos de emergencia.

Actualmente, en plena campaña presidencial, Luis Castañeda Lossio viene esquivando los cuestionamientos con el estilo que ya todos conocemos: arbitrariedad en las respuestas, silencio frente a las preguntas incómodas y explicaciones delirantes, como la que acaba de dar con respecto a la aparición de su nombre en inmensos paneles que publicitan sus fabulosas y sobredimensionadas obras, en abierta violación a la ley electoral. Dice Castañeda: "Legalmente, no se estaría violando absolutamente nada, formalmente no soy candidato hasta que no me inscriba; entonces qué ley estoy violando" cuando ya ha anunciado en más de una oportunidad su deseo de postular en los próximos comicios.

¿Por qué el 22.8% de peruanos votaría por una persona así? ¿en dónde se ha visto que la mala intención, la sinvergüencería y la corrupción multiforme sean requisitos para tener las preferencias del pueblo en una elección?

domingo, 26 de diciembre de 2010


"La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros". Anónimo

jueves, 16 de diciembre de 2010

ELECCIONES, MODERNIDAD Y CORRUPCIÓN

“Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen” dice un conocido refrán que se ha corroborado en el mundo entero y que de seguro es el consuelo de tontos que muchos queremos aplicar al Perú, con la simple explicación de que sucede hasta en los países más desarrollados. Pero, punto aparte de los escándalos desatados por los documentos revelados por el portal Wikileaks o las interceptaciones telefónicas en el plano local, el tema va más allá de la política y sus redes corruptas, es un problema más claro y directo: la población ha sido totalmente absorbida por la mediocridad más descarada y la desidia personal que la alimenta.

Para nadie es un secreto que el Perú es un país profundamente fragmentado, es decir roto que, a duras penas y con todo en contra, ha tratado de salir adelante gracias al instinto de supervivencia inherente a los seres humanos pero que si se tratara de lógica ya debería haber sucumbido a manos de su propio Estado que ha sido fuente inagotable de gobernantes corruptos y traidores a la patria, que le roban al país en épocas de necesidad lo mismo que en la bonanza. Un Estado plagado de cinismos, que invierte millones en engañar a los distraídos, que por desgracia son la mayoría.

Y es que esta realidad actual es el producto de una confabulación bastante paradójica y cruel para el Perú: crecemos económicamente en una época en la que el atraso cultural favorece a los mismos felones y les da más armas para hacer de las suyas, mientras la masa se siente moderna porque gracias al libre mercado y al crédito desmedido puede llenarse de aparatos que los mantienen distraídos y así poder dedicar su rendida, aunque pobre y elemental atención, al último capítulo de “Al fondo hay sitio”, la ópera prima de la realidad peruana, o a alguna serie extranjera, con subtítulos que traducen lo cómico de un idioma y una sociedad que nada tiene que ver con este país.

Qué triste coincidencia caer en manos de la tecnología cuando menos criterio tenemos para identificar sus beneficios y más vulnerables somos a sus perjuicios y excesos. Qué desafortunado momento para tener, aún en las zonas marginales, la mayor cantidad de cabinas de Internet en América Latina para que los niños y jóvenes se dediquen a perder el habla y a cambio de ello envíen mensajes plagados de faltas ortográficas, groserías y hasta amenazas a sus compañeros. Qué mala hora en la que se encontró nuestra deficiente educación con la distracción de los juegos interactivos que enardecen la pasión por la violencia mientras sus fanáticos permanecen encerrados, absortos y enviciados pero justificados por la futurista realidad virtual.

Claro que hay vicios aún más nocivos que también han proliferado en nuestra “creativa” sociedad peruana que rápidamente ha sabido ponerse al día con el mundo globalizado en temas de abuso infantil y prostitución, lo mismo que en secuestros, estafas y otros delitos para los cuales la ayuda de la tecnología ha sido de vital importancia especialmente para delincuentes recluidos en penales de máxima seguridad.

Pero aún con todo esto se habla de la “moderna sociedad peruana”, esa que crece económicamente de manera constante pero nadie sabe sobre la base de qué. Entonces proliferan los discursos cínico-optimistas y la gente se compra el cuento de que Gamarra es un paraíso de la moda, mientras las cámaras de televisión transmiten una y otra vez cómo un desvariado secuestrador es abatido de un balazo en la cabeza. Acto seguido, el presidente de la asociación de comerciantes de ese tugurizado centro comercial invita a los compradores a volver y asegura a sus clientes que no hay nada qué temer pues se trata de un lugar muy seguro. Eso sin mencionar la existencia de construcciones deficientes, los comercios precarios, la suciedad y los robos sin tanta cobertura mediática.

Estos datos por supuesto no detienen a nadie, la gente tiene que ir a buscar sus imitaciones de prendas de marcas extranjeras y sus versiones marginales del último grito de la moda que tanto admiran en las pasarelas de un desfile realizado en algún país lejano que seguramente no sabrían ubicar en el mapa del mundo.

Porque carecemos de autocrítica y autocontrol, somos una masa sin freno, sin razonamiento que actúa mayoritariamente por imitación. Tampoco tenemos memoria, razón por la cual somos capaces de reelegir a los mismos delincuentes que ya demostraron de lo que son capaces cuando accedieron al poder. Masa sin voluntad, que con los años ha vendido la dignidad por un kilo de arroz entregado por quienes les negaron la oportunidad de un empleo para satisfacer sus necesidades o de la educación necesaria para darse cuenta de que eso que creen un bondadoso regalo no son más que las migajas de lo que les han robado a manos llenas.

Masa cómplice o víctima de sus abusadores que gozan viéndolos ser felices con espectáculos de ínfima calidad, poca creatividad, actuaciones mediocres y exaltaciones de la vulgaridad que satura los sentidos, trastoca el criterio que pronto se deja convencer y llega al goce con cualquier cosa, desde el programa de conversación o de música para los que tienen televisión por cable y que llegan a sentirse y creerse refinados por perder su tiempo escuchando a personajes que divagan de la manera más descarada sobre temas que ni conocen, hasta los popularísimos espacios cómicos o de espectáculos que esparcen basura con ventilador entre las personas de gustos más “elementales”.

Estando así las cosas a quién podría sorprenderle el escenario electoral de poca monta que volvemos a vivir, un capítulo repetido de la misma serie de horror que atemoriza por las consecuencias nefastas que traerá para los próximos años. Donde la corrupción ya no es una sospecha sino una certeza, que sin embargo consigue altos porcentajes en las encuestas, como si se tratara de elegir a los personajes más corruptos para integrar el próximo gobierno y todas sus dependencias con total naturalidad.

De otro modo cómo se podría explicar que un alcalde de Lima que no deja de sorprender por sus malos manejos, prepotencia y denuncias de millonaria corrupción sea cabeza de serie en una carrera electoral hacia la presidencia. Cómo se explica que la hija de un dictador preso, que estudió y quién sabe qué otras cosas hizo, con dinero de Estado y que recicla personajes nefastos de la mal denominada política peruana, sea la segunda en las preferencias. Y partiendo de ahí se pueden mencionar a muchos otros que dan pena en las cifras pero rabia por su hipócrita afiliación a cualquier grupo político que pague bien por sus oficios. Esos son los futuros “despedidos de manera arbitraria” que cobrarán millonarias cifras de dinero por su tiempo de servicio como canallas de su propio país.

Una vez más estamos ante ese capítulo repetido de la historia del Perú, ese Perú que no se cansa de equivocarse y darle el gusto a los sinvergüenzas. Un país subestimado por los delincuentes enquistados en el poder que confían en que el sueño de la modernidad y el progreso mantenga dormidos a sus ilusos habitantes. ¿Despertaremos alguna vez por doloroso que eso sea?

miércoles, 8 de diciembre de 2010

EL RETORNO DEL REY

Hace unos meses (abril 2010), publicamos el siguiente perfil de Rafael Rey: http://actodedecencia.blogspot.com/2010/04/la-corrupcion-tiene-un-rey.html, el cual provocó reacciones violentas de algunas voces solitarias y delirantes, que salieron en defensa de este impresentable, experto en transfuguismo y capaz de contradecirse de un momento a otro, con tal de no perder vigencia política.

Nos preguntamos qué dirán ahora, tras esta nueva "perla" de don Rafael que, demostrando una vez más su naturaleza camaleónica y acomodaticia, acaba de reaparecer en nuestra escena política como candidato a la primera vicepresidencia de Keiko Sofía Fujimori Higuchi, la hija del ladrón.

Suelto de huesos, orondo y elefantiásico, Rafael Rey apareció ayer en Huaycán junto a Keiko y un reciclado más, Jaime Yoshiyama, en una fórmula presidencial que más parece un catálogo de personajes requisitoriados de alguna dependencia policial. Tras él, el triste paisaje de la pobreza que su nueva jefe ayudó a consolidar.

Al final de cuentas, con este retorno a sus raíces (después de haber declarado que no se encontraba en conversaciones con ninguna agrupación política para el proceso electoral que se avecina) Rafael Rey corrobora lo que dice aquel viejo y conocido refrán: "Dios los cría y ellos se juntan".