domingo, 26 de diciembre de 2010


"La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros". Anónimo

jueves, 16 de diciembre de 2010

ELECCIONES, MODERNIDAD Y CORRUPCIÓN

“Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen” dice un conocido refrán que se ha corroborado en el mundo entero y que de seguro es el consuelo de tontos que muchos queremos aplicar al Perú, con la simple explicación de que sucede hasta en los países más desarrollados. Pero, punto aparte de los escándalos desatados por los documentos revelados por el portal Wikileaks o las interceptaciones telefónicas en el plano local, el tema va más allá de la política y sus redes corruptas, es un problema más claro y directo: la población ha sido totalmente absorbida por la mediocridad más descarada y la desidia personal que la alimenta.

Para nadie es un secreto que el Perú es un país profundamente fragmentado, es decir roto que, a duras penas y con todo en contra, ha tratado de salir adelante gracias al instinto de supervivencia inherente a los seres humanos pero que si se tratara de lógica ya debería haber sucumbido a manos de su propio Estado que ha sido fuente inagotable de gobernantes corruptos y traidores a la patria, que le roban al país en épocas de necesidad lo mismo que en la bonanza. Un Estado plagado de cinismos, que invierte millones en engañar a los distraídos, que por desgracia son la mayoría.

Y es que esta realidad actual es el producto de una confabulación bastante paradójica y cruel para el Perú: crecemos económicamente en una época en la que el atraso cultural favorece a los mismos felones y les da más armas para hacer de las suyas, mientras la masa se siente moderna porque gracias al libre mercado y al crédito desmedido puede llenarse de aparatos que los mantienen distraídos y así poder dedicar su rendida, aunque pobre y elemental atención, al último capítulo de “Al fondo hay sitio”, la ópera prima de la realidad peruana, o a alguna serie extranjera, con subtítulos que traducen lo cómico de un idioma y una sociedad que nada tiene que ver con este país.

Qué triste coincidencia caer en manos de la tecnología cuando menos criterio tenemos para identificar sus beneficios y más vulnerables somos a sus perjuicios y excesos. Qué desafortunado momento para tener, aún en las zonas marginales, la mayor cantidad de cabinas de Internet en América Latina para que los niños y jóvenes se dediquen a perder el habla y a cambio de ello envíen mensajes plagados de faltas ortográficas, groserías y hasta amenazas a sus compañeros. Qué mala hora en la que se encontró nuestra deficiente educación con la distracción de los juegos interactivos que enardecen la pasión por la violencia mientras sus fanáticos permanecen encerrados, absortos y enviciados pero justificados por la futurista realidad virtual.

Claro que hay vicios aún más nocivos que también han proliferado en nuestra “creativa” sociedad peruana que rápidamente ha sabido ponerse al día con el mundo globalizado en temas de abuso infantil y prostitución, lo mismo que en secuestros, estafas y otros delitos para los cuales la ayuda de la tecnología ha sido de vital importancia especialmente para delincuentes recluidos en penales de máxima seguridad.

Pero aún con todo esto se habla de la “moderna sociedad peruana”, esa que crece económicamente de manera constante pero nadie sabe sobre la base de qué. Entonces proliferan los discursos cínico-optimistas y la gente se compra el cuento de que Gamarra es un paraíso de la moda, mientras las cámaras de televisión transmiten una y otra vez cómo un desvariado secuestrador es abatido de un balazo en la cabeza. Acto seguido, el presidente de la asociación de comerciantes de ese tugurizado centro comercial invita a los compradores a volver y asegura a sus clientes que no hay nada qué temer pues se trata de un lugar muy seguro. Eso sin mencionar la existencia de construcciones deficientes, los comercios precarios, la suciedad y los robos sin tanta cobertura mediática.

Estos datos por supuesto no detienen a nadie, la gente tiene que ir a buscar sus imitaciones de prendas de marcas extranjeras y sus versiones marginales del último grito de la moda que tanto admiran en las pasarelas de un desfile realizado en algún país lejano que seguramente no sabrían ubicar en el mapa del mundo.

Porque carecemos de autocrítica y autocontrol, somos una masa sin freno, sin razonamiento que actúa mayoritariamente por imitación. Tampoco tenemos memoria, razón por la cual somos capaces de reelegir a los mismos delincuentes que ya demostraron de lo que son capaces cuando accedieron al poder. Masa sin voluntad, que con los años ha vendido la dignidad por un kilo de arroz entregado por quienes les negaron la oportunidad de un empleo para satisfacer sus necesidades o de la educación necesaria para darse cuenta de que eso que creen un bondadoso regalo no son más que las migajas de lo que les han robado a manos llenas.

Masa cómplice o víctima de sus abusadores que gozan viéndolos ser felices con espectáculos de ínfima calidad, poca creatividad, actuaciones mediocres y exaltaciones de la vulgaridad que satura los sentidos, trastoca el criterio que pronto se deja convencer y llega al goce con cualquier cosa, desde el programa de conversación o de música para los que tienen televisión por cable y que llegan a sentirse y creerse refinados por perder su tiempo escuchando a personajes que divagan de la manera más descarada sobre temas que ni conocen, hasta los popularísimos espacios cómicos o de espectáculos que esparcen basura con ventilador entre las personas de gustos más “elementales”.

Estando así las cosas a quién podría sorprenderle el escenario electoral de poca monta que volvemos a vivir, un capítulo repetido de la misma serie de horror que atemoriza por las consecuencias nefastas que traerá para los próximos años. Donde la corrupción ya no es una sospecha sino una certeza, que sin embargo consigue altos porcentajes en las encuestas, como si se tratara de elegir a los personajes más corruptos para integrar el próximo gobierno y todas sus dependencias con total naturalidad.

De otro modo cómo se podría explicar que un alcalde de Lima que no deja de sorprender por sus malos manejos, prepotencia y denuncias de millonaria corrupción sea cabeza de serie en una carrera electoral hacia la presidencia. Cómo se explica que la hija de un dictador preso, que estudió y quién sabe qué otras cosas hizo, con dinero de Estado y que recicla personajes nefastos de la mal denominada política peruana, sea la segunda en las preferencias. Y partiendo de ahí se pueden mencionar a muchos otros que dan pena en las cifras pero rabia por su hipócrita afiliación a cualquier grupo político que pague bien por sus oficios. Esos son los futuros “despedidos de manera arbitraria” que cobrarán millonarias cifras de dinero por su tiempo de servicio como canallas de su propio país.

Una vez más estamos ante ese capítulo repetido de la historia del Perú, ese Perú que no se cansa de equivocarse y darle el gusto a los sinvergüenzas. Un país subestimado por los delincuentes enquistados en el poder que confían en que el sueño de la modernidad y el progreso mantenga dormidos a sus ilusos habitantes. ¿Despertaremos alguna vez por doloroso que eso sea?

miércoles, 8 de diciembre de 2010

EL RETORNO DEL REY

Hace unos meses (abril 2010), publicamos el siguiente perfil de Rafael Rey: http://actodedecencia.blogspot.com/2010/04/la-corrupcion-tiene-un-rey.html, el cual provocó reacciones violentas de algunas voces solitarias y delirantes, que salieron en defensa de este impresentable, experto en transfuguismo y capaz de contradecirse de un momento a otro, con tal de no perder vigencia política.

Nos preguntamos qué dirán ahora, tras esta nueva "perla" de don Rafael que, demostrando una vez más su naturaleza camaleónica y acomodaticia, acaba de reaparecer en nuestra escena política como candidato a la primera vicepresidencia de Keiko Sofía Fujimori Higuchi, la hija del ladrón.

Suelto de huesos, orondo y elefantiásico, Rafael Rey apareció ayer en Huaycán junto a Keiko y un reciclado más, Jaime Yoshiyama, en una fórmula presidencial que más parece un catálogo de personajes requisitoriados de alguna dependencia policial. Tras él, el triste paisaje de la pobreza que su nueva jefe ayudó a consolidar.

Al final de cuentas, con este retorno a sus raíces (después de haber declarado que no se encontraba en conversaciones con ninguna agrupación política para el proceso electoral que se avecina) Rafael Rey corrobora lo que dice aquel viejo y conocido refrán: "Dios los cría y ellos se juntan".

lunes, 29 de noviembre de 2010

jueves, 25 de noviembre de 2010

Los funcionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en los lugares más altos son los más inútiles. Paul Mason


miércoles, 24 de noviembre de 2010

UN CORRUPTO MÁS ¿QUÉ IMPORTA?


Cuando uno cree que lo ha visto todo, aparece de repente algo peor, más hediondamente corrupto que aquellas cuestiones a las que los peruanos, casi irremediablemente, nos hemos acostumbrado. Estamos refiriéndonos, desde luego, al grosero Fernando Barrios Ipenza, amo y señor de Essalud durante 4 largos años, ex-alcalde de Huancayo y hasta hace un par de días, insólito Ministro del Interior (el séptimo en esta cartera encargada, entre otras cosas, de la seguridad ciudadana, quizás el rubro que más ha sufrido por la ineficacia y la delincuencia acorbatada que ha pululado en este segundo gobierno, histórico, de Alan García).


En un país en el que a diario se irrespetan los derechos laborales de miles de profesionales y trabajadores informales, un amigo del presidente obtiene beneficios elevados y de inmediato a través de un ficticio "despido arbitrario". En un país en el que jóvenes son despedidos sin razón alguna por grandes empresas y que tienen que esperar meses y en algunos casos, hasta años enteros, para recibir una magra liquidación por tiempo de servicios, que llega plagada de descuentos y items en contra, un funcionario público que renunció a una oficina para pasar a otra - de Essalud al Mininter - cobra casi 200 mil soles por indemnización, porque solo faltaba un día para concluir su contrato, según las leyes vigentes. Si ese país está avanzando ¿cómo sería si estuviera mal, como dicen algunos pesimistas y enemigos del sistema?


Fernando Barrios Ipenza ha llevado la evolución de la corrupción a otro nivel. Deberá ser recordado por la historia como todo un adalid del robo institucionalizado, normalmente ejercido poco a poco, sistemática y calculadamente, como para que nadie se percate a la primera y haya tiempo de dilatar investigaciones, comisiones, auditorías, etc. Es decir, este señor ha demostrado que actualmente en nuestro país, y en particular en nuestro sector público, si tienes los contactos y las amistades correctas, puedes hacer cualquier cosa y quedar totalmente impune. Y vaya si Barrios las tiene: aprista convicto y confeso, Barrios es uno de los personajes más cercanos a Alan García e inclusive su nombre llegó a ser mencionado como "presidenciable" en algún momento, hace un par de años.


De nada sirve que Barrios Ipenza declare, acepte que cobró ese impresionante monto y que defienda su legalidad para luego retractarse, con múltiples giros retóricos y posteriormente renuncie y devuelva el dinero. De nada sirve que mande publicar en los medios de comunicación su carta de "renucia irrevocable" en la que derrocha elogios al presidente García - quizás en búsqueda de blindajes futuros - y manifiesta la satisfacción que siente de haber dedicado sus esfuerzos a servir al país. ¿No es un principio básico del derecho aquello de la intencionalidad dolosa?


Los 190 mil soles de la tristemente célebre "indemnización" fueron directos a la cuenta bancaria del Sr. Barrios y él sabía que no le correspondían. Tuvo que destaparse el tremendo latrocinio en un medio local para que este personaje tomara la "decentísima" decisión de devolverlo. Nos hace recordar a don Luis Alva Castro que fue corriendo a devolver el dinero que "tomó prestado" de su cartera para pagarle honorarios a la cantante Fabiola de la Cuba. De nada sirve que Barrios publique el voucher de su "donación". Pero lo peor es que esta solo sería la punta del corrupto iceberg en el que se ha convertido el ahora ex-Ministro del Interior.


Hace varias semanas, la revista Hildebrandt en sus trece publicó la historia de ESVICSAC (Empresa de Seguridad, Vigilancia y Control S.A.C.), una empresa de seguridad que figura como la principal proveedora de este servicio a entidades estatales como Essalud y el Mininter. El directorio de ESVICSAC está conformado por seis personas, todas militantes apristas y tres de ellas son del entorno más cercano de Fernando Barrios. Esta empresa ha triplicado sus ingresos en los últimos cuatro años, gracias a las licitaciones para servicios de seguridad y vigilancia que ha brindado a varias instituciones públicas, entre ellas las dos mencionadas previamente. Las cifras son impresionantes: entre 1999 y 2006, ESVICSAC facturó un promedio de 7 millones de soles por año. Sin embargo estas cantidades se elevaron sospechosamente con el Apra regresó al poder: 31'888,300.60 en el 2008, 35'035,209.40 en el 2009 y 39'560,506.80 en lo que va del 2010 (todos estos datos los extrajo el semanario de informaciones oficiales de la página web del MEF).


Además de eso, Fernando Barrios Ipenza firmó con ESVICSAC, antes de renunciar a Essalud para ceñirse el fajín ministerial, un contrato de tres años por concepto servicios de seguridad y vigilancia para centros médicos de la red de la salud pública ubicados en diversos puntos del país. Por lo general, los contratos de esta naturaleza se firman por un año y en este caso particular, resulta elementalmente extraño que una autoridad saliente someta a la institución que está dejando de dirigir al cumplimiento de un contrato tan extenso.


Y como para cerrar el círculo, una de las tres personas vinculadas a Barrios que es parte del directorio de ESVICSAC es la Sra. Carmen Edelmira Barrantes Pérez, quien trabajó en Essalud como Jefa de la Oficina General de Administración. Barrantes, quien trabaja con Barrios desde sus épocas de burgomaestre en Huancayo, fue nombrada Viceministra del Interior apenas asumió el cargo su amigo y mentor y también figura en la nota del escándalo con otra jugosa indemnización por "despido arbitrario": casi 145 mil soles.


Si estas personas, Fernando Barrios Ipenza y Carmen Barrantes Pérez se salvan de la cárcel por "devolver" unos dineros que jamás debieron aceptar, el enorme nubarrón de desconfianza que se cierne desde hace años sobre nuestro estado de derecho se hará aun más denso. Y no es por ser pesimista pero todo parece indicar que así será.